Sabemos que, en muchas ocasiones, la inspiración es necesaria para que una Guerrillera logre sus objetivos en la vida. La inspiración motiva y logra acelerar el camino, eliminando cualquier barrera. Es por ello que queremos inspirar a nuestras Guerrilleras con historias de otras Guerrilleras fuertes, luchadoras y que han alcanzado sus sueños. Hoy comienza el primer capítulo de «el poder de ser mujer», dónde hablamos de una referencia mundial: Madam C.J Walker.

Esta mujer afroamericana fue la primera de sus hermanos en nacer libre, aunque eso no impidió, tras la muerte de sus padres, que trabajara sobre – explotada en una plantación de algodón. Fue a los 14 años, cansada de los maltratos que sufría, que decidiera casarse y empezar una nueva vida. Tres años más tarde tuvo a su única hija, pero apenas ésta tenía dos años cuando su marido murió. De nuevo Sarah se encontraba en una situación muy complicada.

Empujada a empezar de nuevo, Sarah se mudó a San Luís con sus hermanos y consiguió trabajo de lavandera, cobrando poco más de $1 dólar al día. Debido a su poca educación y al machismo de la época, sus oportunidades laborales eran muy limitadas.

Podríamos decir que el comienzo de su nueva vida tuvo lugar en 1890, cuando empezó a perder más y más cabello debido principalmente a una dieta deficiente. Sarah, preocupada, acudió a sus hermanos, quienes trabajaban en una peluquería, a pedir consejos. A su vez, ella misma comenzó a experimentar con remedios caseros.

Pronto, Sarah, encontró unos productos, fabricados por la empresaria Annie Turnbo Malone, que le ayudaron a sanar su cuero cabelludo. Éstos productos se especializaban en el cuidado del cabello para personas afrodescendientes y motivaron a Sarah a ayudar a otras mujeres con el mismo problema. Fue entonces cuando en 1905 se convirtió en agente comisionada de ventas de los productos de Annie Malone mientras trabajaba como cocinera en una pensión.

Como agente comisionada, Sarah conoció a Edmund L. Scholtz, propietario de la compañía farmacéutica Scholtz Drug Company, quien se ofreció a analizar la fórmula del producto para el cabello de Malone y le sugirió que creara su propia fórmula para que así pudiera ganar más dinero en cada venta.

Sarah comenzó a vender sus propios productos puerta a puerta en Denver, abrió su propio laboratorio con las ganancias y comenzó a publicitarse. En su publicidad mostraba una fotografía suya frontal y de perfil mostrando los resultados de su tratamiento.

Mientras tanto, Sarah tuvo que enfrentarse a muchos prejuicios y obstáculos, ya que no estaba bien visto que una mujer emprendiese. Aún así, esto únicamente le dio más fuerza para crecer, motivar a otras mujeres a superarse a ellas mismas y a callar bocas.

 

En 1906, tras casarse con el vendedor de publicidad en periódicos Charles Joseph Walker, cambió su nombre por Madam C.J. Walker y decidió crear su propia empresa de productos para el cabello; así nació Madam C.J. Walker Manufacturing Company.

Viajó de punta a punta vendiendo sus productos. Hacía demostraciones de tratamiento de cabello en iglesias y logias, y en 1908 creó una escuela llamada “Colegio Lelia” (en honor a su hija), dedicada al entrenamiento de mujeres para que se convirtieran en «culturistas de belleza» y para que aprendieran el arte de vender puerta a puerta. Gracias a Madam Walker, miles de mujeres afroamericanas pudieron acceder a oportunidades de trabajo dignas, logrando así mejorar sus condiciones de vida y ser independientes.

En 1910, Walker se mudó a Indianápolis, en donde estableció sus oficinas principales y construyó una fábrica, un salón de belleza, otra escuela de capacitación y un laboratorio para desarrollar investigaciones de nuevos ingredientes y productos.

Durante los siguientes años, Madam C. J. Walker Manufacturing se consolidó como una de las compañías de productos cosméticos más exitosas de América, con millares de agentes comerciales en su plantilla y con un mercado que se extendía más allá de Estados Unidos, llegando a Cuba, Jamaica, Haití, Panamá, Honduras y Costa Rica.

Gracias a su tremendo éxito empresarial, Sarah se convirtió en una de las personas más ricas de Estados Unidos. Su patrimonio incluía lujosas propiedades inmobiliarias, vehículos exclusivos y la participación mayoritaria en su compañía, que llegó a generar ingresos por encima de los $500 mil dólares anuales (equivalentes a más de $7 millones de dólares en la actualidad).

Durante los últimos años de su vida, se involucró en diversas labores filantrópicas, impulsó campañas de financiación para apoyar movimientos civiles, instauró su propio programa de becas para afroamericanos, creó iniciativas para ayudar a mujeres emprendedoras y lideró manifestaciones en las que se reclamaban más derechos para los afroamericanos.

 

Madam C.J Walker ha sido y será siempre un referente para las mujeres. Nació libre, pero con todos los prejuicios de ser mujer y afroamericana en la época. Eso no le impidió luchar por sus sueños y trabajar duro para convertirse en la mejor versión de sí misma

Si ella pudo ¿por qué no vas a poder tú?
¡A por todas Guerrillera! 

 

 

 

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